top of page
Logotipo Merçè Brey

El solsticio y la paradoja de la visibilidad

  • 29 jun
  • 3 min de lectura

Agenda y calendario

Acabamos de dejar atrás el solsticio de verano, ese momento anual que marca el momento de máxima luz. Sin embargo, es precisamente ese mismo instante el que anuncia el inicio de su  disminución. 


Me fascina la paradoja que se abre aquí: el punto más álgido no es tanto un destino sino más bien una transición hacia un nuevo lugar. ¡Dime que no es una metáfora preciosa! 


Y dime si no da para que muchas mujeres profesionales pensemos en ella…Te comparto mi visión.  


Durante décadas, el debate sobre el liderazgo femenino ha girado en torno al acceso. Acceder a posiciones de poder, acceder a oportunidades, acceder a espacios de decisión. Dicho de otro modo,  nos hemos focalizado en un destino.  


Sin embargo, una vez alcanzados esos espacios, emerge una cuestión menos explorada, ¿qué hacemos con la visibilidad? 


La tensión de la visibilidad

Diversas investigaciones señalan que las mujeres seguimos enfrentándonos a una tensión que los hombres experimentan en menor medida. Me refiero a que cuando logramos cierta visibilidad  subyace con mucha frecuencia la necesidad de ser percibidas simultáneamente como competentes y cercanas. Es lo que lxs estudiosxs denominan el double bind o doble vínculo.  


El double bind describe una situación en la que las mujeres recibimos mensajes contradictorios  sobre cómo debemos ejercer el liderazgo. Si mostramos determinación, autoridad o ambición, podemos ser percibidas como frías o distantes. Pero si priorizamos la empatía, la colaboración o el cuidado de las relaciones, podemos ser consideradas menos competentes o menos preparadas para liderar. En otras palabras, se nos exige equilibrar expectativas que con frecuencia resultan  incompatibles.  


Por eso muchas mujeres han aprendido a modular su “luz” o, lo que es lo mismo, su visibilidad.  


  • No demasiado brillo para no parecer arrogantes.  

  • No demasiada ambición para no resultar amenazantes.  

  • No demasiada autoridad para no perder aceptación. 


El resultado es que, incluso cuando alcanzamos posiciones de influencia, muchas mujeres siguen ejerciendo una especie de autocontención. 


Dejar de justificar la propia presencia, como símbolo de madurez profesional 

Y de ahí que el solsticio de verano me resulte una metágora tan sugerente. Porque me invita (y  deseo que a tí también) a cuestionarme si estoy regulando mi luz. Y también a preguntarme cuántas mujeres aún hoy siguen modulando su propia luz, su propia visibilidad.  


Y me insta a compartir contigo si la verdadera madurez profesional no consiste, precisamente, en abandonar la necesidad de justificar una y otra vez nuestra propia presencia.  


La función de los rituales

No es casual que culturas de todos los tiempos hayan acompañado los solticios con rituales.  


Desde una perspectiva antropológica, los rituales cumplen una función esencial pues señalan las transiciones. Nos permiten detenernos, tomar consciencia de un cambio y otorgarle significado. Un claro ejemplo sería el ritual de soplar las velas cuando cumplimos años.  


Si te apetece, te invito a recuperar algo de esa sabiduría. No para celebrar especificamente una fecha en el calendario, sino como excusa para crear un espacio de reflexión.  


Un ritual personal que nos inste a reconocer lo que ya hemos alcanzado, las capacidades desarrolladas y la autoridad construida a lo largo del camino.  


Un pequeño ritual más allá del solsticio 

  • Reserva diez minutos para ti, sin interrupciones. 

  • Toma una hoja en blanco y divídela en dos columnas. 

  • En la primera, escribe tres logros, decisiones o aprendizajes de los últimos doce meses.

  • En la segunda, anota tres habilidades que hoy posees y que hace unos años anhelabas. 

  • No añadas nada más. Ni objetivos, ni metas, ni retos.  

  • Lee las dos columnas varias veces. Respira profundamente y reconoce lo que ya es.  

  • Y si tienes la posibilidad, te invito a que entregues el papel al fuego y que observes como al  quemarse chisporrotea y se expande.  


Deshacer la paradoja de la visibilidad 

Si tuviera que elegir un aprendizaje vinculado a la visibilidad, te diría que necesariamente tiene que venir de la mano de la libertad. Ese tipo de libertad que zanja la necesidad de justificarla.


  • LinkedIn
  • Instagram
  • Facebook
  • Youtube
  • Spotify
País

Merce Brey Rodriguez, como responsable, trata los datos personales que proporciones con el fin de ponerme en contacto contigo para la prestación del servicio por los medios indicados en base a tu consentimiento, y también con la finalidad de comunicaciones comerciales. Puede que los datos que me facilites sean compartidos con terceros de acuerdo con lo que se establece en la Política de Privacidad y Cookies. Además, puedes revocar tu consentimiento, consultar cómo ejercer tus derechos y ampliar la información sobre el tratamiento de tus datos en la Política de Privacidad y Cookies.

Copyright © 2024 Mercè Brey | Diseño Mashup Comunicació

bottom of page