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Sentirse irrelevante, esa angustiosa sensación de no ser vistx ni reconocidx


chica con bolsa en la cabeza

No hace mucho, una directiva me comentaba que, debido a un desacuerdo con la dirección, había caído en desgracia. Me contaba que la reprimenda no fue verbal, ni a través de un recorte de sueldo o de alguna prebenda, sino que tuvo lugar a través de algo mucho más sutil. Me dijo que simplemente se había tornado transparente para la organización. Ya no la invitaban al café de media mañana, ni a las comidas con colegas. Tampoco le cuchicheaban los chismorreos. Me impresionó su angustia y desasosiego.


Los humanos somos seres gregarios y nos sentimos bien cuando percibimos aceptación. Es relevante para nosotros saber que ocupamos un cierto lugar, ya sea en el entorno familiar, con lxs amigxs, en el trabajo o en cualquier actividad que realicemos. Necesitamos que, de alguna manera, nos reconozcan o sencillamente nos vean.


Me viene a la cabeza la visita que hice a un orfanato tiempo atrás. Había cerca de veinte niños y niñas, todos menores de siete años. En un momento dado le pregunté a una de las cuidadoras cómo gestionaban el apego con lxs niñxs que, tarde o temprano, acababan abandonando el centro, cuando finalizaban los procesos de adopción. La respuesta que recibí todavía me entristece… me dijo que nunca miraban a lxs niñxs a los ojos pues de este modo evitaban trazar vínculos con ellxs. ¿Te imaginas ese momento íntimo de darle el biberón a un bebé o consolar a un crío pequeño tras una caída sin mirarle a los ojos? Tremendo…


Sin llegar a este extremo, es cierto que muchas personas tienen una sensación similar en su entorno laboral. Se sienten ignoradas o poco reconocidas. Puede que sea cierto, o puede que sea tan solo su percepción. Pero la consecuencia será la misma: malestar, desapego y falta de compromiso.


Para evitar que las personas a nuestro alrededor tengan la nociva sensación de irrelevancia, podemos tener presente cinco aspectos muy sencillos:


  1. Interesarnos sinceramente por ellas, por cómo están, por cómo se sienten.

  2. Pedirles opinión, mostrarles que su punto de vista es importante para nosotrxs.

  3. Agradecerles su esfuerzo, su compromiso, su voluntad de contribuir.

  4. Felicitarles por alguna de las muchas cosas que, de bien seguro, realizan con acierto.

  5. Sonreírles. Aunque sea sin ningún motivo aparente.


Indispensable hacerlo de una forma genuina, auténtica. Porque ellxs, como nosotrxs, merecen ser vistxs y reconocidxs.


Muy posiblemente hayas visto la primera entrega de Avatar (y si no  lo has hecho todavía, te recomiendo encarecidamente verla). Para mí, es una de las películas que mejor retrata cómo conectar auténticamente. En un momento singular del film, Neytiri, la na´vi que se enamora del marine Jake, le dice mirándolo profundamente a los ojos: «te veo y te reconozco». Maravilloso.


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